
El tiempo nunca alcanza. Para muchas mujeres —especialmente madres— el hogar puede ser un lugar de refugio o, a veces, una lista interminable de tareas. La buena noticia es que cambiar la mentalidad y los hábitos puede aligerar el día a día y dejar más espacio para el descanso y la familia.
La cultura del siglo XX nos mostró imágenes de madres sacrificadas que “debían llegar a todo”, pero los nuevos tiempos enseñan la importancia de cuidarse para poder cuidar a los demás. Escoger bien en qué poner la energía —por ejemplo, priorizando limpiezas estratégicas como la del sofá o los textiles que más usamos— ayuda a evitar sobrecargas y estrés innecesario.
Utilizar la tecnología, compartir tareas y aceptar que no todo necesita estar perfecto siempre también es liberador. No se trata solo de limpiar mejor, sino de vivir mejor y disfrutar lo que realmente importa. El sofá, ese protagonista silencioso, puede ser tu mejor aliado si lo cuidas de manera sencilla y consciente.
Consejos prácticos
- Elige un día al mes para dedicar a limpiar tapizados y olvídate del resto del tiempo.
- Crea “rutinas rápidas” para el día a día y reserva lo profundo para los profesionales.
- Pide ayuda y reparte responsabilidades, involucrando a pareja, hijos o incluso amigos; limpiar juntos puede ser motivo de risa y conexión.
La rutina puede ser un acto de autocuidado y libertad. Al final, lo importante es crear un espacio donde la familia disfrute más juntos y se sienta a gusto en cada rincón del hogar —incluido, por supuesto, el sofá.