¿Sabías que existen diferentes formas de limpiar tu sofá y que no todas son iguales? Curiosamente, muchas personas solo descubren esto cuando ven cómo un profesional transforma un sofá que parecía “irrecuperable”. La tradición de limpiar muebles tapizados es tan nueva para la mayoría, que parece un secreto guardado por generaciones.

Hasta hace poco, casi nadie hablaba de limpiar el sofá. Crecimos viendo a madres y abuelas lavar las cortinas, las alfombras y por supuesto la ropa (hasta la que no está sucia), pero ¿ya viste a alguien limpiando su sofá en la infancia? Probablemente no, y ahí nace la idea: como el sofá está ahí “siempre igual”, no lo necesita. El resultado es una especie de “punto ciego doméstico”.

Tanto la limpieza estética como la limpieza en seco tienen beneficios y momentos ideales:

Ambas técnicas se complementan: mientras una renueva y embellece, la otra cuida la salud del hogar en profundidad. El reto está en derribar el mito de que “no hace falta limpiar el sofá” y comenzar a verlo como la prenda delicada y utilizada que realmente es.

Consejos prácticos

Tal vez no nos enseñaron de pequeños a cuidar los sofás, pero siempre hay tiempo de crear nuevas costumbres en casa. Quizás probar nuevas formas de limpieza sorprenda a más de uno… incluso al sofá de toda la vida.