
¿Sientes a veces que el aire de tu casa pesa, o que te cuesta respirar bien en determinadas épocas? Los ácaros y alérgenos, aunque invisibles, tienen mucho que ver con ese ambiente y suelen vivir justo donde más tiempo pasamos: el sofá.
Históricamente, la limpieza profunda de tapizados ha estado fuera de nuestras prioridades familiares; quizá porque a simple vista parece innecesario. Sin embargo, estudios actuales muestran que los ácaros no solo se instalan en colchones y almohadas, sino que su lugar favorito es cualquier tejido donde haya contacto, calor y humedad. Es decir: el sofá.
Irónicamente, dedicamos tiempo a lavar ropa que muchas veces ni está sucia, mientras convivimos con microsucesos de polvo y alérgenos en los tejidos del salón. Detectar la presencia de estos agentes puede ser complicado (no se ven), pero los síntomas en niños y adultos van desde alergias recurrentes hasta cansancio inexplicable.
Consejos prácticos
- Ventila el salón cada día, incluso en invierno: renovar el aire reduce la concentración de alérgenos.
- Aspira el sofá y los textiles con filtros HEPA, especialmente si hay mascotas.
- Programa mantenimientos profesionales según uso y necesidades familiares.
- Si alguien en casa tiene asma, la limpieza en seco frecuente puede ser un alivio importante.
A veces, un pequeño gesto como limpiar el sofá puede traer una comodidad inesperada. Quien prueba el cambio, a menudo no quiere volver atrás. Si te llama la atención cuidar estos detalles invisibles, puede ser el inicio de un nuevo confort familiar.